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Dr. Humberto Pastor
Derecho al Tango
 

“Abogado y cantor de tangos y otras yerbas”, así firma nuestro pintoresco entrevistado. ¿Por qué pintoresco? Porque mantiene durante toda la charla un lenguaje y estilo animado, vivo y agradable que deja la impresión de que realmente es cómo él se define “un tipo feliz”.
Orgulloso muestra, como carta de presentación, fotos de su familia, sus cinco hijos, sus nietos, su mamá, claramente, los motores de su felicidad.
Humberto Pastor quien nació en San Rafael, vivió en Mercedes y estudió en La Plata, supo hacer amigos en cada uno de esos lugares, acompañándolo luego, muchos de ellos, en su profesión de Abogado y en los escenarios.
Extrovertido, conduce la entrevista por los arrabales de su vida y hace que la charla sea verdaderamente amena. Propio de esa personalidad combinó su relato con videos de sus presentaciones, lectura de escritos judiciales y hasta con algunos fragmentos de tango a capela.

El tango es un género musical que suele gustar en la adultez ¿Cómo llega a tu vida?

Lo descubro en el año 1973, escuchando al “Polaco” Goyeneche. Había, en ese momento un cassette que se llamaba ¿Te acordás Polaco? y me atrapó.
En la infancia me gustaba Julio Sosa y cuando muere, empezó a aparecer todo el día en televisión el “Polaco” cantando, “María”, “Garúa” y “La última curda”, pero lejos de gustarme, me molestaba. Paradojas del destino porque en el año 73, plena época de efervescencia de la cultura nacional y popular donde el tango tenía su espacio, con mis amigos lo escuchábamos todo el tiempo.

¿Y la vocación por cantar?

Canté toda la vida, en la primaria, en la secundaria, en la familia acompañando con la guitarra, pero todo de forma rudimentaria, casera.
Cuando vine a La Plata a estudiar conocí a Luis Texido que es un violero impresionante. En la época de estudiantes con Luis, que siempre tuvo la particularidad de hacerme cantar lo que quiso, íbamos a las guitarreadas en los Centros de Estudiantes y era fantástico porque además de hacer lo que nos gustaba, por ser el guitarrero y el cantor, entrábamos gratis, nos daban algo de comer y encima teníamos más suerte con las mujeres (bromea).

Mientras tanto, luego de las peñas de la juventud, siempre cantando en reuniones de amigos y familiares….

Sí. Después me casé, llegaron los hijos, me divorcié y me dediqué a la profesión.
En el año 2005, Luis (Texido) se presentó en “La Casa de la Trova” con Daniel Robles un gran cantautor marplatense. El muchacho tomó unas copas de más y se empacó que no quería seguir cantando, como el ambiente se estaba poniendo espeso Luis me pidió que cantara. Canté dos temas, “La Última Curda” y “Los Mareados” que al 99,9 % del público le gusta escuchar. Esa noche me aplaudieron mucho, entonces cuando bajé del escenario, se acercó Héctor, el encargado de “La Casa de la Trova”, y me dijo “Humberto que lindo cantás, te doy una fecha ya, te va a ir bárbaro” yo creía que exageraba pero ante la insistencia le dije “voy a venir, pero primero me voy a preparar”.

Querías que fuera algo serio…

Totalmente. A la semana comencé a estudiar canto con Mario Braco y Emilce Basaro, un matrimonio de ex cantantes líricos. A los cuatro meses según ellos ya estaba en condiciones de hacer repertorio entonces me recomendaron ir a ver a Darío “el Negro” Piñero. Él es el que me enseñó todo lo que sé de tango, un violero sideral. Después de otros cuatro meses él me dijo que ya estaba listo para salir.

Y saliste ¿cómo fue?

Ese día no lo olvido más. Tal como había prometido, debuté en “La Casa de la Trova” el 24 de junio del 2006, una fecha muy especial porque es el cumpleaños de mi segunda hija y como si fuera poco, el aniversario de la muerte de Carlos Gardel. Tenía un susto tremendo. Sentía mucha responsabilidad.

Te presentaste con un cuarteto ¿Fue complicado montar tu primer espectáculo?

Como yo vivo de mi profesión de Abogado fui armando tranquilo y sin apuro un repertorio, pero es caro porque por ejemplo los arreglos de un sólo tema para cuarteto salen alrededor de quinientos pesos. Yo tengo arreglados ochenta temas. Es difícil vivir de la música. En mi caso como quiero que haya músicos y ellos sí viven de eso, en mis espectáculos no cobro un centavo, con la recaudación de las entradas pago los gastos y el resto es todo para repartir entre los músicos.

¿Qué sensación te produce salir a escena?

Me emociona cantar cuando hay amigos y clientes por los que tengo afecto. Para mí es como en el fútbol, siempre es más lindo jugar entre amigos que con los mejores, porque con los amigos uno tiene la cuota de afecto, de reconocimiento, gestos de solidaridad. Es muy gratificante. Y el logro final es el aplauso, cuando la gente está contenta y le gusta lo que hacés se rompen las manos. Si a la gente le gusta se nota y si no le gusta también. Por suerte siempre nos ha ido fantástico.
Un momento muy lindo que tengo grabado es cuando debuté y fue a verme el que en ese momento era Presidente del Colegio de Abogados de La Plata, Pedro Augé. Fue un honor, no sólo por ser un colega, sino además por ser un músico y cantante de primera línea, canta en Diagonal 8 un grupo de La Plata, que para mí es el mejor show musical de la Ciudad. Otro gran honor fue cantar en la fiesta del Colegio de Abogados.

¿Cómo elegís el repertorio? ¿Quiénes son tus referentes en el tango?

Me gustan los clásicos. Soy de la idea de que ya está todo inventado, no creo que sea necesario tanto tango nuevo. Para mí los dos Homero, Expósito y Manzi, son cabecera seguro. El que no me gusta mucho es Discépolo porque es muy desesperanzado, me gusta más Eladia (Blásquez), algunos temas de “Cacho” Castaña para el público más joven, y después hay infinidad de autores, pero no llegás tanto al público por los autores como por los tangos.
A todos los temas les tengo cariño y los quiero cantar, pero en una noche no se puede.

De noche cantor de tango y de día Abogado ¿Cuantos años de profesión?

Más de 35 años de profesión. Desde chico siempre me incliné hacia la justicia. En mi barrio todos sabían que yo iba a ser Abogado cuando fuera grande, por mi temperamento, y así fue.

Derecho Penal es la rama de la profesión a la que te dedicás, ¿Alguna reflexión teniendo en cuenta la sensibilidad de los casos y los cambios que va sufriendo la sociedad?

Me he dedicado a Derecho Laboral porque fui Delegado Sindical cuando se había sancionado la Ley de Contrato de Trabajo y también a Derecho Civil y Comercial, pero lo que más me gusta es el Derecho Penal.
Mi principal reflexión es que ha bajado mucho el nivel en general.
La regla básica que hay que tener muy clara, es el orden jerárquico, Constitución, Tratados Internacionales, Constitución Provincial, Leyes Nacionales, Leyes Provinciales. En la mayoría de los casos termina siendo más importante el Código de Procedimiento que la Constitución, esos son vicios que tenemos y me incluyo porque yo me animaría a decir que hace 15 años que descubrí la esencia de la cuestión, entonces todos mis planteos siguen esa línea.

Y la ética ¿Qué papel juega?

La ética en lo penal tiene mucha importancia, la gente tiene la idea de que todo se puede arreglar y el que me viene a ver a mi tiene que saber que no pago peaje, yo lo que cobro es para mí y mi familia. Yo ofrezco mi “know how”, yo tengo todo en la cabeza.
En todos los años de ejercicio he tenido el honor de trabajar con jueces que han sido un lujo, independientemente del resultado. El Derecho es materia opinable, pero a lo que me resistí toda la vida es que me apliquen el cargo y eso está pasando mucho. El juez es Abogado como yo, estamos en igualdad de condiciones.
Para ejercer la profesión hay que hacerlo dignamente y para poder hacerlo dignamente hay que estudiar, yo soy muy estudioso por eso me molesta y da lástima encontrarme a veces con tanta mediocridad.

¿Has utilizado en algún escrito letras de tango?

Si, una vez transcribí “Los Ilusos” de “Chico” Novarro y otras referencias más también he hecho. Jamás me llamaron la atención por eso, me han respetado. A lo que sí recurro mucho es a la sabiduría popular.

Humberto Pastor atesora entre sus más bellos recuerdos su participación en el equipo de fútbol del Colegio de Abogados de La Plata, donde cuenta con orgullo haber sido goleador histórico en las Jornadas de Mar del Plata, y ser Conjuez ya que ese cargo implica el respeto de sus pares.
Como el tango que habla de la vida, él deja una reflexión final, “soy un tipo feliz, porque la felicidad me la construyo yo, hace muchos años aprendí a poner en práctica esta frase ¿por qué te enojas si enojándote ofendes a Dios, ofendes al prójimo, te sientes mal y al fin y al cabo habrás de desenojarte?”. Hay pocas cosas que sean tan verdaderas, llevarlo a la práctica es muy difícil, pero cuando lo lográs es maravilloso”.

Lic. Camila Lazzarini

   
 
 
   
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